CAMPOS DE GOLF

EL SALER

Más que golf frente al Mediterráneo

Texto: Carla de la Serna    Fotos y vídeo: Nuria Ayarra    

El Saler es uno de esos campos que todo golfista afincado en España debería conocer. Sus 18 hoyos, cuidados a la perfección, están enclavados en la Albufera de Valencia, un espacio medioambiental protegido de gran valor ecológico, donde hibernan especies únicas de aves acuáticas. El campo tiene una parte de recorrido tipo links con siete hoyos pegados al mar Mediterráneo, y otro más tipo parque, con extensos bosques de pinos.

Es un campo noble y exigente, un reto para cualquier golfista que quiera cumplir su handicap, y más cuando el viento del litoral entra en juego. “Prácticamente todos los golfistas que juegan aquí quieren repetir, siempre se queda algo pendiente”, declara Paco Contreras, director del Parador del Saler desde hace siete años. Fue Javier Arana (1905-1975) el creador de esta joya del golf español. Pocos saben que se pasó semanas durmiendo en la playa, en tienda de campaña, para estudiar a fondo los vientos, de manera que no se repitieran en ninguno de los hoyos. El 17, por ejemplo, es uno de los preferidos de los jugadores profesionales, y es considerado por muchos uno de los pares tres más bonitos de Europa.

"El campo tiene una parte de recorrido tipo links con siete hoyos pegados al mar Mediterráneo, y otro más tipo parque, con extensos bosques de pinos."

GOLF, ARROZ, EXCURSIÓN Y RELAX

Además de ser un campazo con mayúsculas, El Saler ofrece un abanico de planes que complementa la jornada de golf. Aquí se puede pasar un fin de semana redondo en cualquier época del año. Está ubicado a 375 kilómetros de Madrid y a 20 kilómetros de Valencia. El Parador, alojamiento de cuatro estrellas, está emplazado dentro del campo, lo que resulta comodísimo para los jugadores. En su restaurante preparan una paella de primera (¡Venden unas dos toneladas de arroz al año!) y además cuenta con spa, gimnasio y una agradable piscina exterior con vistas al mar.

“Este es el quinto año que repetimos”, comenta uno de los huéspedes. “Suelo venir con mi mujer o con un grupo de amigos. El plan es cómodo y divertido. Llegamos de Madrid el viernes y cenamos en Valencia, gran ciudad, por cierto. A la mañana siguiente partido de golf, comida en el restaurante, relax a la hora de la siesta —el spa es estupendo— y por la tarde excursión a El Palmar. Hay que conocer esta pequeña isla dentro de la Albufera, un laberinto de canales por los que se puede pasear en barca y observar los arrozales. Un gran tesoro dentro del Parque Natural y un imprescindible para los amantes del buen arroz, el más genuino de todo el Levante. Y a la mañana siguiente, antes de volver a Madrid, otra buena dosis de golf. ¿Qué más se puede pedir?”. El huésped nos ha convencido. Replicamos la experiencia y definitivamente estamos de acuerdo: planazo.

"A la mañana siguiente partido de golf, comida en el restaurante, relax a la hora de la siesta —el spa es estupendo— y por la tarde excursión a El Palmar. Hay que conocer esta pequeña isla dentro de la Albufera, un laberinto de canales por los que se puede pasear en barca y observar los arrozales."