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Golf de padres a hijos

¿El golpe del futuro?

Texto: Carla de la Serna    Fotos: Nuria Ayarra

ESTAMOS EN LA FEDERACIÓN DE GOLF DE MADRID. Álvaro Alcón, cinco años, está sacando la bola de un búnker en la zona de juegos de niños. Le pega de maravilla, tranquilo, con confianza, el palo para él es como un pequeño látigo que vuela. Te gusta el golf, ¿no? Me gusta mucho, sí, pero prefiero el fútbol, y soy del Atleti. Lo dice convencidísimo. Su padre, Santiago Alcón, es Director Deportivo de la Escuela de la FGM. Él también prefería el fútbol cuando era pequeño (Aunque yo siempre he sido del Madrid, dice riendo, no entiendo esta tendencia colchonera de mi hijo). Pero poco a poco fue aficionándose al golf hasta convertirse en profesor. Nunca se sabe qué ocurrirá ni dónde acabarán, dice Santi.  Mientras mis hijos lo compaginen con los estudios, me parece perfecto que jueguen al golf, al fútbol o a lo que sea ¿Que les apetece ser ingenieros? ¡Ojalá! ¿Qué quieren ser unos profesionales del golf? Tendrán el apoyo máximo de toda la familia.

   A Jon Rahm le pasó algo parecido con el fútbol. Le gustaba muchísimo de pequeño y lo practicaba junto con el Kung Fu. Sin embargo Rahm no tenía antecedentes golfísticos en la familia, y no fue hasta los diez años cuando empezó a dedicarse de lleno. Aunque sí ha confesado en más de una ocasión que el golf se lo debe a sus padres, que tras presenciar la Ryder Cup que se celebró en Valderrama en el año 1997, se hicieron socios del Club Larrabea, donde más tarde empezaría a jugar su hijo.

   Sergio García, por ejemplo, cogió su primer palo a los tres años, como Álvaro. Y sí que heredó la pasión golfística de su padre Víctor, su gran maestro, que fue caddie en el Club de Campo de Madrid y más tarde jugador profesional. Los antecedentes de los grandes son variados, pero obviamente todos con orígenes en la niñez.

   La historia golfística de la familia Alcón suma cuatro generaciones. Los abuelos de Santi vivían dentro del Club de Puerta de Hierro. Su abuelo jugaba. De pequeño me escapaba al campo de prácticas todo lo que podía, apunta Santi. A partir de los trece años comenzó a dar clases y a ponerse más serio con el asunto. Pero no fue hasta los 17 años cuando decidió junto con su padre (en la actualidad también profesor de la Escuela de la FMG) que orientaría su carrera al golf. El Handicap comenzó a bajar muy rápido y hacía entrenamientos diarios de ocho y diez horas en un campo. Fue desvinculándose del fútbol y a los 19 años ya era profesor.

   Mi padre tenía una espinita clavada de joven, la verdad es que era un gran jugador, lo ha vivido igualmente desde pequeño, empezando de caddie a los seis años. Para él ha sido un orgullo que yo pueda dedicarme a esta bonita profesión. Y en cuanto a mis hijos, me encanta verles jugar y disfrutar. Todos los fines de semana venimos un rato a la FGM. Álvaro ya le da muy bien, y Yago, que tiene dos años, practica con sus palos de plástico. Quizá lo que más me gusta de este deporte es que está lleno de valores. Honestidad, compañerismo, esfuerzo y respeto sobre el resto de jugadores. Si se quedan con esto, ya me hacen feliz. Remata Santi.

Santi Alcón: “Mientras mis hijos lo compaginen con los estudios, me parece perfecto que jueguen al golf, al fútbol o a lo que sea ¿Que les apetece ser ingenieros? ¡Ojalá! ¿Qué quieren ser unos profesionales del golf? Tendrán el apoyo máximo de toda la familia.”.

«Hace dos años me eligieron para dirigir la parte deportiva de la Escuela de la Federación de Madrid, y dimos un vuelco total. Tenemos doce clases estructuradas y cada clase la preparamos unos meses antes. Estoy muy contento con la situación, el cambio ha sido acogido de manera muy positiva. Los alumnos vienen a divertirse, que es el primer objetivo, y sin duda a seguir aprendiendo.

   Como profesor siento que todo son ventajas. Es un deporte en el que la progresión es continua. Cuando empiezan avanzan rápido, aunque luego la curva se va estabilizando. Desde el principio es muy fácil que se animen. Es cierto que hay momentos de frustración, y ahí es cuando debes apoyarles psicológicamente. A veces no es fácil entender por qué dedicas tantas horas y no ves la progresión.

   Es un deporte que se puede practicar desde niño hasta una edad altísima. Es importante la coordinación, pero ante todo hay que poner pasión y tener ganas de ir a disfrutar de la naturaleza. ¿Mentalmente? Si nos vamos a un nivel más alto, la cabeza es clave para jugar al golf, porque aunque el entrenamiento sea correcto, no todo el mundo va a estar preparado para la presión de los campeonatos.

   ¿Consejos a alguien que empieza a jugar? Sobre todo que venga a disfrutar. En la escuela transmitimos ilusión. Hay que tener paciencia y constancia. Cuantos más días lo practiques, mejores sensaciones tendrás y mejor vas a entenderlo. Ven a divertirte y disfruta en familia y con amigos».

“Somos un sector ha salido beneficiado porque es un deporte al aire libre y la distancia de seguridad nos mantiene dentro de todos los protocolos. La gente ha visto ese lado positivo. El que ha tenido que dejar de practicar otras actividades ha visto el momento de iniciarse al golf. La realidad es que estamos desbordados, y en Madrid todos los datos que nos llegan soy muy favorables: el pico está ahora mismo subiendo, sabemos que en el momento que haya otras actividades se irá estabilizando, pero sin duda estamos recuperando generaciones entre 25 y 35 años que inician su día con amigos en el golf, que toman algo y que disfrutan de la naturaleza. Y creo que va a ser muy difícil que eso se pierda. Nos esperan unos años de beneficio para este deporte. Tenemos que saber sobrellevar la situación y adaptarnos a un volumen de jugadores que hace unos años no teníamos”.

 

“Se está haciendo un esfuerzo muy grande desde el año pasado. El 1 de septiembre es un día muy bonito, el Día Internacional de la Mujer Golfista. Un gran evento. Los campeonatos de Damas y Caballeros cada vez se llenan más. Creo que se está produciendo un cambio, una evolución. Se está potenciando sobre todo en torneos y en clases para que las mujeres, dentro de su vida normal, puedan adaptar sus horarios al golf, puedan practicarlo en familia y apoyar a sus hijos para que practiquen este deporte.

   Entre todos tenemos que aportar iniciativas. Además, tenemos una buenísima cantera femenina que dará mucho que hablar”.

“Hay muchísimos campos buenos en España y no tengo la suerte de conocer todos. Me encanta jugar en Madrid. He practicado muchas horas en el Club Puerta de Hierro, en el Club Lomas el Bosque y en el Club de Las Matas, un campo con muchas cuestas donde he entrenado intensivamente el físico. Pero si me tengo que quedar con uno, me quedo con La Herrería. Un campo técnico en un entorno natural impresionante, un lugar que cualquier aficionado a este deporte debería conocer.

   Todos los que llevamos unos años en esto sabemos que Seve es el GOLF, golf en España y golf Internacional. Casi todo lo que tenemos es gracias a él. He seguido muy de cerca a Sergio García, un jugador que siempre me ha dado ganas. Con mis alumnos siempre hablo de él, cuento anécdotas y he trabajado sus estadísticas.

   Pero si me tengo que quedar con alguien en la actualidad, me quedo con Jon Rahm. Durante los últimos años ha sido el revulsivo que nos ha conectado, y yo creo que Rahm va a ser el futuro, otra vez el gancho que haga que los pequeños puedan tener un ídolo del golf”.

 

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