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tikida golf palace

carta desde un oasis marroquí

Texto: Carla de la Serna /Fotos y vídeo: Nuria Ayarra

Pedro, amigo mío,

¿qué tal estás? Aunque hace poco nos pusimos al día por teléfono, te escribo como prometí desde Agadir para contarte la experiencia por aquí.

   Estoy en la suite 23 del Tikida Golf Palace. Son las 11 de la noche y todo el mundo duerme. Silencio casi absoluto, sólo me acompañan las cigarras. A las 21.30 cierra el restaurante, y poco más hay que hacer después de cenar. Los huéspedes se retiran para madrugar y la mayoría para jugar al golf. Pero te cuento desde el principio como ha sido el viaje, que a ti los detalles te entretienen.

   Volamos con Ryanair, que de momento es la única compañía que opera directamente desde Madrid. Puedes facturar tus palos y no es caro. A pesar de ser un vuelo low cost, el viaje fue bastante bien, y dos horitas se pasan rápido.

   Al aeropuerto vino a recogernos un conductor del Tikida Golf Palace, hotel con sello Relais & Châteaux, lo que supone un acierto seguro. Cuando íbamos avanzando por las calles de Agadir, imaginaba que de un momento a otro entraríamos en una urbanización o zona verde donde algunos tienen sus buenas casas en países como Marruecos… ¡Pero qué va! Así, de repente, al torcer una esquina donde dos niños montaban en bici sin camiseta, pasamos de un Agadir genuino y algo árido, a un vergel colorido con su propia naturaleza. Un oasis. Son mundos distintos, amigo mío (luego te cuento algo de Agadir).

El hotel está rodeado del Golf Du Soleil, un campo con tres recorridos, uno de 18 y dos de 9.

   ¿Quieres desconexión con un punto de exotismo y golf de calidad asequible cerca de España? Este es uno de los sitios. A ti te encantaría. Las habitaciones son suites muy amplias, casi todas con terraza. La nuestra concretamente da al campo de golf. Pero lo mejor sin duda es el espacio de la piscina. Tranquilo, recogido, floreado y decorado con buen gusto. Con detalles arabescos pero nada recargado. La piscina en sí es para no salir en todo el día, temperatura diez, larga y cómoda para nadar. El ambiente, relajado y discreto: un grupo de alemanes jóvenes golfistas, una familia francesa con niños de unos diez años, y dos parejas, una marroquí y otra occidental, probablemente en viaje de novios.

DESAYUNO Y GOLF DU SOLEIL

El momento desayuno es uno de los mejores del día, ya sabes que me chifla. Es tipo buffet y muy a la francesa. Gran selección de quesos, frutas, zumos naturales, bollería de la buena, huevos en varias versiones y lo mejor: las crêpes en directo a la carta, dulces y saladas, hechas por dos mujeres con sonrisa constante y sincera. El servicio es muy bueno, los españoles les hacemos gracia, quizá por cercanía ¿o es que somos simpáticos en general? Me anoto un tanto. A pesar de nuestro francés inventado, nos comunicamos a la perfección. El desayuno se puede tomar en la terraza que da al campo de golf, concretamente al hoyo 7 del recorrido azul. Al lado de nuestra mesa había patos, buganvillas, un pequeño lago… Y algún que otro jugador golpeando con su caddie.

Vídeo resumen de nuestra experiencia

   Para ir a la Casa Club llaman desde recepción con unos walkies y vienen en un buggy a recogerte. Tomamos un café con con Eva, la directora del Golf du Soleil, que es francesa pero habla español. Buena charla con ella. El primer día jugamos el recorrido azul, el Tikida Course, de 18 hoyos. El campo está muy cuidado, con hoyos largos (algunos ciegos) y calles estrechas, la mayoría son pares 4 y 5. Muchas palmeras, eucaliptos, greens amplios y bunkers anchos y profundos. No teníamos partidos detrás, así que conocimos el campo con calma. Nos regodeamos con la cámara de fotos, y nos dimos el lujo de repetir algunos golpes. Jugamos regular y perdimos algunas bolas, pero aquí los de mantenimiento te las ofrecen durante el recorrido embolsadas y a buen precio.

   El segundo día conocimos el recorrido amarillo, con calles mucho más amplias y despejadas. Precioso, bastante plano y muy verde. Y aquí viene la novedad: jugamos con un caddie. Gran experiencia. Además de aconsejarte con los palos, te enseña el campo; pierdes menos bolas (se conocía cada recoveco y las encontraba todas) y a mí en concreto me dio varios tips que, no te lo vas a creer, han hecho mejorar mi swing. Tuvo mucha paciencia cargando con la bolsa de palos bajo el calorcito de la mañana, ¡bendito caddie!

Jugamos con un caddie. Gran experiencia. Además de aconsejarte con los palos, te enseña el campo; pierdes menos bolas (se conocía cada recoveco y las encontraba todas), y a mí en concreto me dio varios tips que, no te lo vas a creer, han hecho mejorar mi swing.

GASTRONOMÍA MARROQUÍ Y HAMMAM

Por cierto, durante el día se escucha varias veces el Salat. Rezan cinco veces desde el alba hasta el anochecer, y ese sonido inconfundible te llega estando en cualquier parte: el campo, la piscina, la habitación…

   Todas las noches hemos cenado en el restaurante, con una mezcla muy francesa y árabe en la decoración y en la carta, aunque solo degustamos platos marroquís. Concretamente tajines varios acompañados de cus cus (el de rabo de toro estaba buenísimo). Esta receta la catamos juntos en Marrakech, ¿te acuerdas?

   Por la tarde hemos rematado con una visita al spa. Y hemos probado el Hamamm, un baño de vapor en un espacio muy arabesco e íntimo donde se pasa calor y luego te refrescas con agua fría. Me pareció muy exótico.

   En resumen, te diría Pedro que es un viaje de golf y relax cinco estrellas bastante asequible para el nivel. Octubre es temporada alta, pero nos dijo la directora del golf que es la mejor época, con buenísimas temperaturas.

   Las cigarras siguen con su cantinela, en breve me retiro a dormir. Te mando un abrazo fuerte, un beso, y espero haberte entretenido un rato. Te enviaré las fotos y el vídeo, aunque me gusta que te imagines los escenarios con las palabras. Cuéntame tú de Italia. Igual voy a verte en Noviembre, pero vamos hablando.

Epílogo: Agadir

Como te comentaba, Agadir y el hotel me parecieron mundos distintos. En 1960, la ciudad sufrió un terremoto y quedó devastada. Fue una desgracia a nivel nacional, y tuvieron que reconstruirla entera. En la actualidad están remodelándola y hay obras por toda la ciudad. Estoy segura de que en dos años lucirá de otra manera.

  Una tarde contratamos a un taxista para que nos diera una vuelta por el centro. La avenida principal es ancha y con palmeras, los coches en general son modernos, pero también ves motoristas que van sin casco y alguna tartana;  descampados con camellos, jóvenes vestidos de Dolce & Gabbana y mujeres y hombres con sus chilabas.    

Mezquita de Agadir

Hay un mirador desde el que se ve el puerto y la playa, larga y bonita. Atlántico puro. En buena parte de la costa hay hoteles, algunos todo incluido. Es una zona muy turística con afluencia de europeos, sobre todo franceses y alemanes. Discotecas, bares, restaurantes… Eva, la directora del golf, nos contó que Agadir también tiene sus rincones alternativos donde hay surferos y chiringuitos para ese tipo de público.

   Con el taxista visitamos la mezquita, el mercado central y una tienda donde venden aceite de argán, muy típico de aquí, que se usa sobre todo para tratamientos faciales y capilares.

   Desde el hotel se pueden contratar excursiones al Parque Nacional de Massa y al Valle de Tiout, la pequeña Marrakech.

+212 5 28 83 27 27 reservation@tikidagolfpalace.com

Precio habitación doble a partir de octubre (temporada alta): desde 180€ tasas excluidas.

PRECIO GREEN FEE: Desde mayo hasta septiembre, 20€ 18 hoyos si estás alojado en el hotel. A partir de octubre, 70€, y si estás alojado se aplica un descuento del 35%