Tripea: sabores para flipar comiendo

16 enero, 2019

Carla de la Serna

Nuria Ayarra

Exótica, sabrosísima, original. Así es la cocina de Tripea, un espacio gastronómico que ofrece recetas asiáticas y peruanas by Roberto Martínez Foronda, combinadas con una base de producto español fresco.

Llegamos al mercado de Vallehermoso a las 11.30 am. Está efervescente. Enseguida encontramos el restaurante Tripea, se ve un mural estridente y divertido desde lejos. El equipo ya está en marcha, preparando el tinglao que se avecina a partir de las 14.30, hora de apertura. Falta Roberto Martínez Foronda, capitán al timón de este barco tan gustoso, sabrosísimo. Nos dicen que llega enseguida, está comprando en el mercado (alguna fruta especial para una de sus salsas exóticas, unas codornices…). Mientras tanto el equipo pone música estilo reggae y la orquesta de cocineros y ayudantes comienza a moverse acompasada, con armonía y buen rollo: ponen la mesa, cortan, trocean, encienden los fuegos.

“La carta es reducida, unos siete platos, algunos son fijos, y otros se van modificando según lo que ofrezca el mercado”.

A las 14.30 ya estamos todos sentados a la mesa. Es un tablero alargado con dieciséis banquetas. Se acerca Mateo, miembro del equipo, y nos explica con una libreta sencilla en la mano. La carta es reducida, unos siete platos, algunos son fijos, y otros se van modificando según lo que ofrezca el mercado. Queremos probarlos todos, así que optamos por el menú completo. Pistoletazo de salida al desfile de sabores. De aperitivo, Papitas a la Huancaína. Nos transportamos a Perú. Porque en la cocina de Tripea destacan elementos peruanos y asiáticos, con una base de producto español fresco. Nos encandilan los Shitakes al ajillo de jengibre con crema de huevo frito. Devoramos el Wanton frito de pato. Aparece Roberto con una de las recetas estrella Tripea: el Ceviche Wok de mejillones con leche de tigre ají amarillo. “Este plato os va a flipar. Seduce a los clientes, se quedan muy contentos, así que de momento no lo movemos de la carta”. Lo probamos. Tiene un sabor particularísimo, delicioso. “¿Os gusta?”. Nos encanta. La lista de vinos es amplia para un espacio tan pequeño, y muy original. Desde champanes hasta blancos del sur, jereces y vinos amontillados. “Este tipo de vinos maridan muy bien con nuestros platos”, apunta Roberto. Hay tintos con nombres tan sugerentes como Rayos uva o De sol a sol.

Como broche final, un toque dulce con la Maru`s cake, elaborada con spicychoco, galleta caramelizada, lima y mermelada de aguacate.

Una experiencia irrepetible, o mejor dicho, sorprendente y novedosa. Porque repetir repetiremos seguro.

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Es el patrón del barco Tripea. De pequeño ya trasteaba en la cocina tras las faldas de su madre. A los 17 años ingresó en la Escuela de Hostelería y más tarde se lanzó a la experiencia profesional con Darío Barrio en DassaBassa. En Alboroque aprendió con Andrés Madrigal, que le consiguió un Stage en El Celler Can Roca. Tras esta experiencia viajó a Lima, Perú, para trabajar junto a Miguel Schiaffino en el restaurante Malabar. Fueron meses de gran aprendizaje, también de la mano de Mitshuaru Tsumura. Volvió a España encandilado con la cocina peruana. A partir de aquí su carrera ha ido In crescendo pasando por espacios como Nikkei225 y Nakeima, en cuyos fogones explosionó toda su formación. Lleva un año al mando de Tripea.

“Quería lanzarme solo, salir un poco preso de alguien que estuviera por encima. Mi creación es un proceso muy natural a la vez que anárquico”.

ROBERTO MARTÍNEZ FORONDA

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Exótica, sabrosísima, original. Así es la cocina de Tripea, un espacio gastronómico que ofrece recetas asiáticas y peruanas by Roberto Martínez Foronda, combinadas con una base de producto español fresco.

Llegamos al mercado de Vallehermoso a las 11.30 am. Está efervescente. Enseguida encontramos el restaurante Tripea, se ve un mural estridente y divertido desde lejos. El equipo ya está en marcha, preparando el tinglao que se avecina a partir de las 14.30, hora de apertura. Falta Roberto Martínez Foronda, capitán al timón de este barco tan gustoso, sabrosísimo. Nos dicen que llega enseguida, está comprando en el mercado (alguna fruta especial para una de sus salsas exóticas, unas codornices…). Mientras tanto el equipo pone música estilo reggae y la orquesta de cocineros y ayudantes comienza a moverse acompasada, con armonía y buen rollo: ponen la mesa, cortan, trocean, encienden los fuegos.

“La carta es reducida, unos siete platos, algunos son fijos, y otros se van modificando según lo que ofrezca el mercado”.

A las 14.30 ya estamos todos sentados a la mesa. Es un tablero alargado con dieciséis banquetas. Se acerca Mateo, miembro del equipo, y nos explica con una libreta sencilla en la mano. La carta es reducida, unos siete platos, algunos son fijos, y otros se van modificando según lo que ofrezca el mercado. Queremos probarlos todos, así que optamos por el menú completo. Pistoletazo de salida al desfile de sabores. De aperitivo, Papitas a la Huancaína. Nos transportamos a Perú. Porque en la cocina de Tripea destacan elementos peruanos y asiáticos, con una base de producto español fresco. Nos encandilan los Shitakes al ajillo de jengibre con crema de huevo frito. Devoramos el Wanton frito de pato. Aparece Roberto con una de las recetas estrella Tripea: el Ceviche Wok de mejillones con leche de tigre ají amarillo. “Este plato os va a flipar. Seduce a los clientes, se quedan muy contentos, así que de momento no lo movemos de la carta”.

Lo probamos. Tiene un sabor particularísimo, delicioso. “¿Os gusta?”. Nos encanta. La lista de vinos es amplia para un espacio tan pequeño, y muy original. Desde champanes hasta blancos del sur, jereces y vinos amontillados. “Este tipo de vinos maridan muy bien con nuestros platos”, apunta Roberto. Hay tintos con nombres tan sugerentes como Rayos uva o De sol a sol.

Como broche final, un toque dulce con la Maru`s cake, elaborada con spicychoco, galleta caramelizada, lima y mermelada de aguacate.

Una experiencia irrepetible, o mejor dicho, sorprendente y novedosa. Porque repetir repetiremos seguro.

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ROBERTO MARTÍNEZ FORONDA

Es el patrón del barco Tripea. De pequeño ya trasteaba en la cocina tras las faldas de su madre. A los 17 años ingresó en la Escuela de Hostelería y más tarde se lanzó a la experiencia profesional con Darío Barrio en DassaBassa. En Alboroque aprendió con Andrés Madrigal, que le consiguió un Stage en El Celler Can Roca. Tras esta experiencia viajó a Lima, Perú, para trabajar junto a Miguel Schiaffino en el restaurante Malabar. Fueron meses de gran aprendizaje, también de la mano de Mitshuaru Tsumura. Volvió a España encandilado con la cocina peruana. A partir de aquí su carrera ha ido In crescendo pasando por espacios como Nikkei225 y Nakeima, en cuyos fogones explosionó toda su formación. Lleva un año al mando de Tripea.

“Quería lanzarme solo, salir un poco preso de alguien que estuviera por encima. Mi creación es un proceso muy natural a la vez que anárquico”.

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