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Un salto a la Bretaña francesa

En el noroeste de Francia se ubica una de las regiones con más personalidad del país galo. La Bretaña francesa seduce al viajero de un plumazo con su amplia oferta de ocio, su espléndida gastronomía, y una propuesta de alojamientos de gran calidad, muchos de ellos volcados en la talasoterapia. Comienza la ruta.

16/03/2019

María Vázquez

Nuria Ayarra & Fabrice Rambert

Vine a este trocito de la Bretaña francesa aconsejada por un amigo, muy bretón y muy francés. “Todos los meses de septiembre me doy un salto a Pornic, La Baule y Guérande. No fallo. Voy desde pequeño y estoy enganchado. Juego al golf, descanso y, lo confieso, me pongo morado de buen marisco, ostras sobre todo, que en esta parte de Francia son excelentes”. Cierto. Es uno de los reclamos gastronómicos de la zona. Aterrizamos en Nantes y allí alquilamos un coche dirección Pornic. Es una antigua ciudad fortificada con un castillo muy de cuento que domina pequeñas calles y vías estrechas ancladas entre dos puertos. Aquí degustamos nuestra primera ración de ostras: exquisitas. Me dolió reconocer que estaban igual de buenas que las gallegas. En Pornic, además, se ubica uno de los centros de talasoterapia más renombrados de la región, el Alliance Pornic Resort Hotel & Talasso. Habitaciones espléndidas, tratamientos para perder la noción del tiempo y una terraza en el bar del hotel con increíbles vistas al mar.

“Pornic es una antigua ciudad fortificada con un castillo muy de cuento que domina pequeñas calles y vías estrechas ancladas entre dos puertos”

Al día siguiente nos dirigimos en coche a La Baule, un legendario templo de veraneo muy conocido por los franceses. En esta localidad bañada por el mar destaca su arquitectura ecléctica, donde relucen antiguas villas de diferentes épocas y estilos con influencias bretonas, normandas y vascas. Su playa, extensísima, es el punto de encuentro de turistas y oriundos del lugar. Durante el verano se suceden numerosos eventos relacionados con el deporte como polo, vela y golf. En la playa, donde todavía lucen antiguas casetas de baño del siglo XIX, se despliegan un buen número de bares y restaurantes que son una delicia. Ineludible la terraza del hotel L`Hermitage. Es el lugar ideal para degustar marisco, que en esta zona es de una calidad diez.

Y es que el gran referente en esta localidad veraniega es Lucien Barrière. El apellido de esta saga familiar es bien conocido en toda Francia, ya que la marca cuenta con un importante número de establecimientos distribuidos en diversos centros veraniegos del país: casinos, restaurantes, hotelazos y campos de golf. Jugamos una intensa y emocionante partida en el Golf International Barriere La Baule. Está situado a pocos kilómetros del Atlántico y es el más grande de Francia con sus 45 hoyos. Tras la partida, nos alojamos en el Royal-Thalasso Barrière, un cinco estrellas con mayúsculas volcado en el bienestar. Magnífica piscina exterior, habitaciones con decoración soberbia y un centro de talasoterapia digno de visita.

“Jugamos una intensa y emocionante partida en el Golf International Barrière La Baule, el campo más grande de Francia con sus 45 hoyos”

Última parada, Guèrande, un pueblo medieval muy cercano a La Baule que forma parte del Conjunto de Interés Cultural, y que está resguardado tras unas murallas de un kilómetro y medio de largo. Está formado por un conglomerado de calles empedradas donde se despliegan tiendas y restaurantes con sus terrazas. Aquí degustamos, como broche final, una galette y una cerveza Abbaye Affligem, muy típica del lugar.

Gran escapada a este trocito del Loire Atlantique donde se puede descubrir una pequeña Francia.

GUÍA PRÁCTICA

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16/03/2019

María Vázquez

Vine a este trocito de la Bretaña francesa aconsejada por un amigo, muy bretón y muy francés. “Todos los meses de septiembre me doy un salto a Pornic, La Baule y Guérande. No fallo. Voy desde pequeño y estoy enganchado. Juego al golf, descanso y, lo confieso, me pongo morado de buen marisco, ostras sobre todo, que en esta parte de Francia son excelentes”. Cierto. Es uno de los reclamos gastronómicos de la zona. Aterrizamos en Nantes y allí alquilamos un coche dirección Pornic. Es una antigua ciudad fortificada con un castillo muy de cuento que domina pequeñas calles y vías estrechas ancladas entre dos puertos. Aquí degustamos nuestra primera ración de ostras: exquisitas. Me dolió reconocer que estaban igual de buenas que las gallegas. En Pornic, además, se ubica uno de los centros de talasoterapia más renombrados de la región, el Alliance Pornic Resort Hotel & Talasso. Habitaciones espléndidas, tratamientos para perder la noción del tiempo y una terraza en el bar del hotel con increíbles vistas al mar.

“Pornic es una antigua ciudad fortificada con un castillo muy de cuento que domina pequeñas calles y vías estrechas ancladas entre dos puertos”

Al día siguiente nos dirigimos en coche a La Baule, un legendario templo de veraneo muy conocido por los franceses. En esta localidad bañada por el mar destaca su arquitectura ecléctica, donde relucen antiguas villas de diferentes épocas y estilos con influencias bretonas, normandas y vascas. Su playa, extensísima, es el punto de encuentro de turistas y oriundos del lugar. Durante el verano se suceden numerosos eventos relacionados con el deporte como polo, vela y golf. En la playa, donde todavía lucen antiguas casetas de baño del siglo XIX, se despliegan un buen número de bares y restaurantes que son una delicia. Ineludible la terraza del hotel L`Hermitage. Es el lugar ideal para degustar marisco, que en esta zona es de una calidad diez.

Y es que el gran referente en esta localidad veraniega es Lucien Barrière. El apellido de esta saga familiar es bien conocido en toda Francia, ya que la marca cuenta con un importante número de establecimientos distribuidos en diversos centros veraniegos del país: casinos, restaurantes, hotelazos y campos de golf. Jugamos una intensa y emocionante partida en el Golf International Barriere La Baule. Está situado a pocos kilómetros del Atlántico y es el más grande de Francia con sus 45 hoyos. Tras la partida, nos alojamos en el Royal-Thalasso Barrière, un cinco estrellas con mayúsculas volcado en el bienestar. Magnífica piscina exterior, habitaciones con decoración soberbia y un centro de talasoterapia digno de visita.

“Jugamos una intensa y emocionante partida en el Golf International Barrière La Baule, el campo más grande de Francia con sus 45 hoyos”

Última parada, Guèrande, un pueblo medieval muy cercano a La Baule que forma parte del Conjunto de Interés Cultural, y que está resguardado tras unas murallas de un kilómetro y medio de largo. Está formado por un conglomerado de calles empedradas donde se despliegan tiendas y restaurantes con sus terrazas. Aquí degustamos, como broche final, una galette y una cerveza Abbaye Affligem, muy típica del lugar.

Gran escapada a este trocito del Loire Atlantique donde se puede descubrir una pequeña Francia.

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