Vine a este trocito de la Bretaña francesa aconsejada por un amigo, muy bretón y muy francés. “Todos los meses de septiembre me doy un salto a Pornic, La Baule y Guérande. No fallo. Voy desde pequeño y estoy enganchado. Juego al golf, descanso y, lo confieso, me pongo morado de buen marisco, ostras sobre todo, que en esta parte de Francia son excelentes”. Cierto. Es uno de los reclamos gastronómicos de la zona. Aterrizamos en Nantes y allí alquilamos un coche dirección Pornic. Es una antigua ciudad fortificada con un castillo muy de cuento que domina pequeñas calles y vías estrechas ancladas entre dos puertos. Aquí degustamos nuestra primera ración de ostras: exquisitas. Me dolió reconocer que estaban igual de buenas que las gallegas. En Pornic, además, se ubica uno de los centros de talasoterapia más renombrados de la región, el Alliance Pornic Resort Hotel & Talasso. Habitaciones espléndidas, tratamientos para perder la noción del tiempo y una terraza en el bar del hotel con increíbles vistas al mar.